"[Los artistas] se despreocupan de la verdad y de las proporciones reales y confieren a sus imágenes las que parecen ser bellas" (Platón, El Sofista)... ¿y si fuera yo lo feo de lo bello?
Desde pequeño me enseñaron a no despreciar plato alguno. Tal vez sea por eso que casi nada me sabe mal. Tal vez sea por eso que soy incapaz de decir(-me/-te/-le/-les) "No me gusta porque..." o "Eso me va a caer mal" o "No es bueno para mi organismo"
... pero sí lo hago, es decir, sí desprecio, aunque tal vez de la peor manera posible: Juzgando la apariencia del plato. Si un plato me parece feo a la vista, no le hago mala cara, y por ende tampoco lo desprecio abiertamente; pero lo juzgo para mis adentros, y mis juicios son tan inmisericordes y tan faltos de bondad que si los expresara abiertamente recibiría la peor sanción social imaginable. Pero no lo hago porque desde pequeño me enseñaron a no despreciar [debo añadir "de labios para afuera"] plato alguno.
¿Será que el hecho de juzgar únicamente la apariencia del plato hace que no pueda discernir entre lo bueno, agradable, de buen gusto, y lo malo, desagradable, de mal gusto? Debe ser eso: Le atribuyo bondad a la belleza, ante lo cual cada vez me queda más difícil distinguir entre lo bueno y lo bello, o lo bueno de lo bello, o lo bello de lo bueno (pulchrum, aptum, decorum, honestum)
... o lo bello de lo feo...