El Paraiso Perdido, Gustave Doré (fragmento)

Church Of Euthanasia says:

Church Of Euthanasia says:

The Church of Euthanasia

Infierno, Gustave Doré

sábado, 28 de julio de 2012

Dos


Un título para esta historia podría ser "La leve insoportabilidad del ser." Buen título, supongo, para un libro de bolsillo sobre cómo no ser, y acerca del deber ser de quien no se debe ser. Podrían ubicarlo en los sistemas de transporte como lectura ligera (de ahí podría zafarse lo "leve" ... cinco minutos y a la caneca) debajo de los letreros de "No molestar a los demás pasajeros" o "Trate a las demás personas de la misma manera como usted desea ser tratado." Si uno medita con calma esta última frase ni siquiera habría la necesidad de reparar en la existencia del libro. Además es una frase que puede ampararse en principios de la física newtoniana (Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: o sea, las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto). ¿No les parece estúpidamente sencillo?

... Al parecer, a mí no...

El libro iniciaría con la frase "Basado en la historia de A..."

Odd verb vortex...

Yo no me soporto
Tú no (sé si) me soportas
Él/ella/eso no me lo merezco
Nosotros no me soporto
Ustedes no me soportan
Ellos no me conocen

domingo, 27 de junio de 2010

Uno

"[Los artistas] se despreocupan de la verdad y de las proporciones reales y confieren a sus imágenes las que parecen ser bellas" (Platón, El Sofista)

... ¿y si fuera yo lo feo de lo bello?

Desde pequeño me enseñaron a no despreciar plato alguno. Tal vez sea por eso que casi nada me sabe mal. Tal vez sea por eso que soy incapaz de decir(-me/-te/-le/-les) "No me gusta porque..." o "Eso me va a caer mal" o "No es bueno para mi organismo"

... pero sí lo hago, es decir, sí desprecio, aunque tal vez de la peor manera posible: Juzgando la apariencia del plato. Si un plato me parece feo a la vista, no le hago mala cara, y por ende tampoco lo desprecio abiertamente; pero lo juzgo para mis adentros, y mis juicios son tan inmisericordes y tan faltos de bondad que si los expresara abiertamente recibiría la peor sanción social imaginable. Pero no lo hago porque desde pequeño me enseñaron a no despreciar [debo añadir "de labios para afuera"] plato alguno.

¿Será que el hecho de juzgar únicamente la apariencia del plato hace que no pueda discernir entre lo bueno, agradable, de buen gusto, y lo malo, desagradable, de mal gusto? Debe ser eso: Le atribuyo bondad a la belleza, ante lo cual cada vez me queda más difícil distinguir entre lo bueno y lo bello, o lo bueno de lo bello, o lo bello de lo bueno (pulchrum, aptum, decorum, honestum)

... o lo bello de lo feo...

miércoles, 16 de junio de 2010

Laid on my bed in silence of the night...

Lecto compositus vix prima silcntia noctis

carpebam et somno lumina victa dabam,
cum me saevus Amor prensat sursumquc capillis

cxcitat ct laccrum pcrvigilare iubct.
" Tu famulus meus," inquit, " amcs cum mille puellas,

solus, io, solus, dure, iacerc potes? "
exsilio et pedibus nudis tunicaque soluta

omne iter ingredior, nullum iter cxpedio.
nunc propero, nunc ire piget, rursumquc redire

pocnitet, et pudor est stare via media,
ecce tacent voces hominum strepitusque viarum,

et volucrum cantus fidaque turba canum :
solus ego ex cunctis paveo somnumque torumque,

et sequor imperium, magne Gupido, tuum.


Medieval Latin Lyrics (Helen Waddell, comp.)

Evidentley Chicken Town - John Cooper Clarke

jueves, 10 de junio de 2010

Prólogo: "Agua fría, gracias"

Personajes: Un metzorá, La Baigneuse, Enrique VIII y su celestina.

Acto 1 (Uno de los balcones de Whitehall. La Baigneuse espera en el pórtico por el hijo Tudor, mientras el metzorá mueve con dificultad su abertura bucal, en lo que parece ser un bostezo forzosamente lánguido)
- La Baigneuse (mirando de soslayo al metzorá): ... ¿vamos?

Acto 2 (En Banqueting house. Enrique redacta los últimos puntos de su "libelo", sentado en la silla más alta de la sala. La Baigneuse, sentada junto al Tudor, mira a este último con actitud de paciente espera, mientras le da la espalda al metzorá, quien recoge del suelo un último trozo de piel. La celestina espía detrás de la puerta)
- Enrique: En mi sapiencia suma, os puedo decir que וְאִישׁ אֲשֶׁר יִקַּח אֶת־אֵשֶׁת אָחִיו נִדָּה הִוא עֶרְוַת אָחִיו גִּלָּה עֲרִירִים יִהְיוּ׃ no puede tener cabida en estos nuestros tiempos... vuestros y míos
- La Baigneuse (mirando con lujuriosa desaprobación): ¿Osáis desafiar los designios de las sagradas escrituras?
- Enrique (respondiéndole la mirada a La Baigneuse con un sórdido gesto, propio del dandy de los alrededores de The Globe): Dímelo
(La Baigneuse ríe, primero en un tono suave, y luego más fuerte, para ocultar su adolescente conmoción ante tal provocación de su majestad)
- El metzorá: Mi lad...
- La Baigneuse (levantando la mano, indicándole la salida con absoluto desdén): Sí. Puedes retirarte.
(El metzorá sale del salón, y nota a la celestina, a quien mira con cierto recelo, aprovechando que está distraída mirando aquel cortejo real)

Acto 3 (En la ribera del Támesis. El metzorá camina meditabundo, con paso descompasado, producto del hambre y de su evidente dismetría de miembros inferiores)
- El metzorá (en un soliloquio): ¿Acaso mi lady piensa seguirle el juego a ese infame Tudor?, ¿será cierto lo que me dijo el moro, o acaso sólo está proyectando hacia mí su propia, mísera relación? Acabo de verlo, de nuevo, pero no sé a quién espera; no entiendo por qué asoma la cabeza tras el muro una y otra vez... ¿estará espiando a... (en ese momento el metzorá tropieza con una meretriz, quien lo mira con una extraña expresión que sólo había visto antes de que tuviera las primeras manifestaciones de tzaráat. Él conocía aquella mirada, y recordó un nombre: Lascivia) ... maldita ramera, mofarse de mí... de mí... de mí... (baja la cabeza para remojarla en las frías aguas del río, y se queda quieto un rato, con media cabeza en el agua y los ojos entrecerrados. En ese momento parece haber un cambio en su semblante, en medio de verrugas y costras. Sonríe) ... pero vamos, si es La Baigneuse...es seguro... VOLVERÁ A CEDER!!! (aflora una notoria risa sardónica, e imita el gesto de desdén hecho por La Baigneuse con su mano, pero con el maravilloso encanto de un cortesano francés) ... pobre de ella...